Hijos violentos

En una reciente encuesta realizada entre jóvenes adolescentes, un 7% de ellos reconocía haber pegado a sus padres en alguna ocasión. Este es un dato que ha hecho saltar las alarmas entre los especialistas en educación infantil y juvenil, ya que este porcentaje podría tender a aumentar si no se ponen los remedios necesarios para evitarlo.

Foto hijos violentos

 

Los nuevos estilos de vida, hogares en los que tanto el padre como la madre trabajan fuera de casa, la facilidad con la que los jóvenes acceden a información disponible en Internet, el uso y abuso de las redes sociales, pueden estar en el trasfondo de este problema que afecta a una sociedad que cada vez da menos tiempo a las personas para formarse en el tiempo y espacio necesarios.

El término de violencia filio-parental nos remite al ordenamiento jurídico en cuyo Código Penal aparece el supuesto de violencia en el ámbito familiar. Este fenómeno de violencia filio-parental entraría a formar parte de un tipo de maltrato. Así, nos encontraríamos frente a un tercer tipo de violencia en el ámbito familiar, junto a la violencia ejercida contra los hijos y contra la pareja.

Según los especialistas podemos analizar tres tipos de violencia dentro de estos casos:

-Violencia física, que es la que somete a la víctima a daños corporales por medio de objetos o armas.

-Violencia económica, que se refiere a toda conducta que incluya robo y/o deudas

económicas de los hijos que deben pagar los progenitores.

– Violencia psicológica, que atenta contra el equilibrio psico-emocional de las víctimas.

Un problema añadido es  cuando aparece una actitud suave o de sumisión por parte de los padres, con el fin de que el clima familiar no sea tan estresante y violento. De este modo lo único que consiguen los padres es compensar o reforzar el comportamiento del hijo.

Los ataques verbales son, tristemente, muy frecuentes. Casi siete de cada diez chicos y chicas admiten haber insultado o amenazado a sus padres. Los ataques físicos consisten en pegar bofetadas, puñetazos o golpes con objetos contundentes- en la misma proporción a ambos progenitores.

Las jóvenes protagonizan más casos de ataques verbales, y entre los muchachos hay un número mayor de sucesos de violencia física. Pero lo que más ha crecido en los últimos años son las agresiones protagonizadas por adolescentes que han sido criados en un ambiente de permisividad. Parece que los padres no fuesen capaces de poner límites a la conducta de sus hijos. Los chavales han aprendido a conseguir todo lo que quieren y no tienen tolerancia a las frustraciones habituales de la vida.

Fuentes: Elcorreo.com

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Publicado el 10 octubre, 2014 en Política Social y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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