Yes We ¿Podemos?

El sondeo de Metroscopia de este mes de noviembre ha servido su cocina “caliente caliente”. Los resultados del estudio han motivado titulares contundentes y “premonitorios” que proclamaban el “fin del bipartidismo” o la ruptura del “tablero electoral”. Sin embargo, ¿están en lo cierto? ¿Será éste el adiós definitivo al PPSOE o un hasta luego “cogido con pinzas”?

¿Real o ficción? Esa es la cuestión

El análisis estadístico que publicó el diario El País el pasado 1 de noviembre ha colocado a Podemos como primera fuerza política con el 27,7 por ciento de los votos, cifra que supera en 1,5 puntos al PSOE y en 7 al PP. ¿Cómo es posible que tras años y años de un imperante e inamovible bipartidismo, un partido con diez meses de vida sea capaz de poner en jaque a todo el sistema? ¡Analicémoslo!

En primer lugar, cabe recordar que estos porcentajes son estimaciones y una estimación nunca ha ido a misa ni va a empezar a hacerlo ahora (menos aún si se cumplen estos resultados). Asimismo, se ha de entender el estudio de Metroscopia como un intento de trasladar a cifras electorales el estado de ánimo ciudadano que reina hoy en día en España. En el momento en que se atribuya un carácter predictivo al análisis, éste tendrá la misma validez y credibilidad que las galletitas de la suerte chinas.

Otra idea que no conviene pasar inadvertida es que no se trata de un sondeo preelectoral y que, dada la facilidad que tiene España para sorprender con escándalos y corruptelas de todos los colores y formas posibles, las intenciones de voto que ahora declara la ciudadanía pueden experimentar variaciones de hasta 360º.

Y las gaviotas dónde irán…

Llegó el momento de preguntarse: ¿dónde están todos esos votantes del Partido Popular (PP) que concedieron al actual líder de la formación, Mariano Rajoy, una mayoría absoluta abrumadora en las Elecciones Generales de 2011? ¿Cú-cú? ¡Tás- tás! En efecto, han volado; no podía ser de otro modo. La nueva “semana negra” que ha sacudido al partido a raíz de la Operación Púnica ha sido una de las causas principales, pero el enfado que llevan arrastrando ciertos partidarios populares desde que han visto cómo la mejora económica que proclamaba su “barbitas” tiene menos solidez que un espejismo en el desierto, ha potenciado la abstención del 20 por ciento de los  votantes y  la  “traición” del  8 por ciento que, según datos proporcionados por Metroscopia, concedería su voto a Podemos.

Gráfico realizado por Metroscopia para El País

Gráfico realizado por Metroscopia para el diario El País

Las rosas tienen espinas

Al  parecer, el  “salvavidas” del  Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tiene nombre propio: Pedro Sánchez. El esfuerzo del nuevo Secretario General de la formación por renovar y limpiar la imagen del partido, ha logrado mantener a flote al PSOE (26,2%) a pesar de verse envuelto en diversas tramas de corrupción, o al menos esa es la opinión de tres de cada cuatro votantes socialistas según Metroscopia. Sin embargo, el partido aún tienen un duro camino por delante y la prioridad del mismo es, sin duda, hacer frente a su desafío estrella: conseguir recuperar ese 31 por ciento de sus votantes anteriores que, como demuestran los últimos estudios, han terminado por sucumbir al fenómeno Podemos.

¡¿Una coleta en el Gobierno?!

Sin embargo, en esta ocasión, el pez gordo no obedece a ninguna sigla, sino que tiene nombre completo: Podemos (o Pablo Iglesias, depende cómo se mire). Tras el devastador 27,7 por ciento que ha colocado a la formación de Pablo Iglesias como primera fuerza política en intención de voto y a él mismo como único político con cierto reconocimiento positivo entre las masas, se ciernen multitud de sombras e incógnitas. Por un lado, una gran parte de quienes se pronuncian como posibles votantes de Podemos (42%) reconocen que en ellos pesa más el descontento con los dos grandes partidos que la identificación real  con lo que esta formación representa. Esto se traduce en que un sector muy importante de futuros votantes de Podemos es inestable, volátil y de dudosa fidelidad. Asimismo, otro sustancioso 20 por ciento de los votos captados, según ha publicado Metroscopia, corresponde a aquellas personas que en 2011 se abstuvieron de votar y ahora, cuatro años después, ven en Podemos una alternativa viable al bipartidismo.

A pesar de la ira popular y la pérdida de confianza en la política española, los partidos actuales no han quedado desacreditados por completo y el peso histórico o la tradición son dos aspectos sumamente importantes dentro del “ring” electoral. Por todas estas razones, los datos de Metroscopia han de tomarse con cautela y los más eufóricos deberían atar corto a su optimismo. Sin embargo, sería erróneo infravalorar el poder de Podemos porque, gracias a esta formación, la grieta que podría originar el resquebrajamiento íntegro del bipartidismo es ahora más evidente que nunca. Y ya saben lo que dicen del efecto dominó: se empieza por la caída del bipartidismo y se acaba reestructurando el tablero político nacional de arriba abajo. Como siempre, blancas mueven primero.

María Gozalo Arenal

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Publicado el 1 noviembre, 2014 en España y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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