Podemos y la crisis del panorama político en España

Íñigo Errejón en Valladolid. (Politicyl / Diego Alonso)

Íñigo Errejón en Valladolid. (Politicyl / Diego Alonso)

“Señores de la casta vean ya por lo que pasa la gente de su país porque si no lo van a ver desde el exilio”. Esta fue una de las frases más llamativas y destacadas del discurso de Íñigo Errejón en su visita a Valladolid el 18 de noviembre. Estas palabras, lejos de causar estupor entre las 600 personas que abarrotaron el auditorio de la feria de muestras de Valladolid, generaron fuertes aplausos.

No cabe duda de que unas declaraciones así hace unos años hubiesen generado una respuesta negativa por parte de la gran mayoría de la sociedad, que acostumbrada a un sistema bipartidista relativamente tranquilo habría rechazado de inmediato una opinión tan incendiaria. Incluso, algunos hubieran tachado a las palabras de Errejón como un insulto a la Democracia.

En cambio, ahora, Podemos encarna una nueva imagen, más cercana al pueblo y, para muchos, se ha convertido en la salvación de un sistema anticuado. En poco tiempo hemos visto cómo se ha pasado del elogio a la crítica de un sistema que se consideraba ‘ejemplarizante’ porque consiguió modificar y conseguir que llegue la Democracia a un país sumido en una larga dictadura.

En la actualidad, la visión es opuesta, la sociedad ha dejado de confiar en esta fórmula democrática y en el tradicional sistema de partidos. Según datos del CIS, solo un 15% de los españoles sienten confianza hacia la figura de Pedro Sánchez, valores que se reducen hasta un porcentaje menor del 12% en el caso del presidente del gobierno, Mariano Rajoy.

“Que se enteren en el PP, que no solo llenan ellos los auditorios”

¿Realmente ha cambiado tanto en tan poco tiempo el panorama político nacional? La respuesta es sí. Un ejemplo muy claro de ello lo expresó Errejón. En su visita a Valladolid, ciudad fortín para el Partido Popular, dijo: “Que se enteren en el PP, que no solo llenan ellos los auditorios”. Varias son las conclusiones fácilmente desgranables de esta declaración: la primera de ellas es que el bipartidismo se encuentra tocado (que aún no hundido), también que ha habido un cambio de tendencia política hacia la izquierda y, por último, que el discurso rupturista funciona.

¿Por qué hemos cambiado tanto?

Es complicado detectar todos los factores que han llevado a un cambio tan grande en las mayorías sociales, pero no cabe la menor duda de que los principales indicadores están detrás de la crisis económica y financiera que se inició en 2008. A partir de ese momento, los dos partidos grandes comenzaron un prolongado debilitamiento, que ha incrementado en estos dos últimos años con la diversas apariciones de casos de corrupción.

Rodrigo Rato. (Vladimir Vyatkin)

Rodrigo Rato. (Vladimir Vyatkin)

Si sumamos los conflictos económicos, sociales y políticos, conseguimos un cóctel caracterizado por la radicalización de las ideas y el enfado hacia el aparato gubernamental. Todos estos condicionantes se han complementado en escándalos como el de las tarjetas opacas de Bankia. En este caso nos encontramos con una corruptela que afecta a los tres grandes partidos tradicionales y sindicatos. Para más motivos, Caja Madrid ha sido rescatada por el Estado y, paradójicamente, en 2012 fue la identidad financiera que más desahucios realizó en España, tal y como apunta El Confidencial.

El prencadidato a las primarias socialistas, Alberto Sotillos, ha declarado en una entrevista que será publicada esta próxima semana en Politicyl que: “casos como el de Bankia hacen daño irremediablemente. A los partidos de la llamada ‘casta’, PP PSOE y sindicatos por motivos obvios e incluso IU porque estaba ahí. Sí es cierto que han expulsado a los consejeros pero muchos de ellos han dicho que gran parte del uso de su tarjeta no era propio, sino para el partido”.

Con una situación límite ha aparecido un nuevo partido, Podemos, cuyo principal lema es “nosotros somos nuevos, diferentes y no vamos a hacer lo mismo que han hecho los partidos de la ‘casta’ y de la ‘vieja política. Nadie sabe si serán mejores o peores, porque aún no han gobernado, pero este mensaje está calando en la sociedad y es ahí donde reside su mayor fuerte. Con la repetición constante no solo consiguen que los más enfadados afiancen sus ideas, sino también que el resto de personas también se planteen estas cuestiones.

¿Es algo exclusivo de España?
El auge de los llamados partidos populistas no solo lo estamos viviendo e España. En otros países de nuestro entorno también han surgido iniciativas similares ante realidades convulsas. En Italia se ha roto el sistema bipartidista por la irrupción del Movimiento 5 Estrellas, cuya cabeza visible es Beppe Grillo, humorista al que sus constantes críticas al corrupto sistema italiano le fueron otorgando más y más notoriedad e interés público, hasta convertirlo en un líder de la ‘antipolítica’.

Beppe Grillo en un meeting enTrent. (Wikipedia / Niccolò Caranti)

Beppe Grillo en un meeting enTrent. (Wikipedia / Niccolò Caranti)

En Grecia también también se ha radicalizado su política. En estos últimos tiempos Syriza, que era un partido minoritario, ha ido ganando más y más adeptos. Mientras, la radizalización también aparece del otro lado del arco palamentario, con la aparición de la polémica agrupación neofascista Amanecer Dorado.

La realidad económica y social en España, Grecia o Italia es realmente compleja y preocupante, pero los cambios en la política también afectan a otros países de Europa. Muy llamativo es el caso de Francia, en el que la derecha con Marine Le Pen a la cabeza también está trastocando su aparato político. Estos cambios también afectan a las agrupaciones tradicionales. Por ejemplo, el Partido Socialista, con el gobierno de François Hollande, ha cambiado de un discurso muy socialista y de izquierdas a una apuesta total por el ala más socialdemócrata de Manuel Valls, sin tener un rumbo fijo ni una estrategia de partido clara.

Los apuros económicos siempre han sido un caldo de cultivo idóneo para el nacimiento de nuevas fuerzas, pero habitualmente el propio sistema ha acabado con ellas y las grandes mayorías se han impuesto. Sin embargo, nos encontramos ante un cambio de tendencia muy pronunciado y generalizado en varios países que guardan una estrecha relación entre sí. Es cierto que cada uno de ellos vive realidades con detalles diferentes, pero también lo es que el sistema se está tambaleando. Eso sí, solo sabremos con el paso del tiempo si nos encontramos ante un simple tropezón o una caída que sacuda los cimientos del sistema que actualmente conocemos.

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Publicado el 22 noviembre, 2014 en España y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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