Demasiado poder en manos equivocadas 

Podría decir que este artículo versa sobre la nueva Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana que el gobierno ha impuesto, pero considero que es más acertado hablar de “Ley mordaza” o “Ley de la patada en la boca”, como se está denominando de manera social en el país. Los motivos de esa metáfora son evidentes, pues esta ley recorta –verbo bastante utilizado por este gobierno-  los derechos fundamentales de los ciudadanos españoles.

Utilizo el verbo “imponer” porque el Partido Popular ha sacado adelante esta ley en solitario, con la totalidad de la oposición en contra, que justifica este rechazo en un “ataque a la libertad”. No solo la oposición se opone, sino que según una encuentra de Metroscopia para una ONG, el 82% de la población española no desea esta Ley mordaza. Que por otro lado, se asemeja, por desgracia para las libertades sociales, a la ley existente en el año 1959 con la dictadura franquista.

Uno de los nuevos cambios que, entre otros, motiva esta radical oposición, es que a partir de este momento la capacidad sancionadora -que hasta ahora pertenecía a los jueces- pasará a formar parte de Interior, es decir, del cuerpo policial. Aumenta su poder y sus posibilidades de intimidación, teniendo incluso la Administración la capacidad de sancionar económicamente sin recurrir a los juzgados. Aunque pueda parecer que el colectivo policial está a favor de esta nueva ley, nada más lejos de la realidad. El Sindicato Unificado de Policía, el SUP, mediante su portavoz ha manifestado que no es el momento oportuno de llevar a cabo esta ley, entre otras cosas porque no cuenta con apoyo social ni político.

A estos disparates hay que sumar el elevado coste de las multas referentes a la no identificación ante un policía, a intentar impedir un desahucio, a la desobediencia, a la grabación de un agente de policía y la más que polémica devolución en caliente, que se permitirá con esta ley.

Si recopilamos las oposiciones a esta ley, aparte de la gran mayoría de un país, de toda la oposición nacional y del SUP, hay que añadir las oposiciones de Amnistía internacional. Pero es irrelevante para un gobierno que ni escucha ni pretende hacerlo, eso sí, tienen la delicadeza de tramitar esta desagradable ley tan solo horas después de la norma nueva a la que llaman de “transparencia”, que además de haber llegado tarde, es precaria para un país con tanta necesidad de conocer.

A pesar de la gran similitud de esta ley con las del siglo pasado, no hay mal que cien años dure. Como han dicho los líderes de los partidos de la oposición, -si las últimas encuestas están bien encaminadas y el mandato del Partido Popular no se prorroga-, esta ley tendrá los días contados con otros partidos.

Para terminar, y a modo de curiosidad, uno de los motivos que Rajoy explicó al tirar por tierra la Ley del Aborto de Gallardón fue que no tenía sentido sacar adelante una ley que fuera a ser eliminada más adelante por otros partidos. Podrían aplicarse el mismo cuento en este caso, pero posiblemente esta ley sea más necesaria para salvaguardarse las espaldas.

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Publicado el 18 diciembre, 2014 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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