CRISIS

La crisis económica que estamos viviendo (dice Rajoy que ya ha pasado) nos despertó de un largo y dulce sueño de manera brusca y amarga. Es lo que tienen las crisis. Todas. Las crisis matrimoniales, la crisis de los 40, o la de los 50, o la de los 60…las crisis tienen mil caras. Y parece como si de repente toda nuestra vida se fuera por el desagüe sin darnos tiempo a reaccionar, aturdidos, sin saber muy bien que ha podido pasar.

 

Los adolescentes también viven su propia crisis. Y los jóvenes que salen de la universidad con un título debajo del brazo y sus perspectivas de futuro regurgitando en sus gargantas como una comida pesada. Los artistas sufren crisis de creatividad. Las mujeres sufren la crisis de la menopausia. Ya hemos vivido unas cuantas crisis del petróleo (una sustancia negra y viscosa sin la cual nuestras vidas no serían lo que son).

 

Pero las crisis no significan lo mismo para según quien. No viven igual la crisis Amancio Ortega que un jornalero extremeño. Porque las crisis también tienen eso: son clasistas.

Mi vecina de al lado, Paquita, tiene 86 años, cuatro hijos, nueve nietos y un número indeterminado de achaques. Se quedó viuda cuando sus hijos aun eran niños, y paso un verdadero calvario para salir adelante. Cada vez que el azar nos junta en la escalera, me cuenta una de sus innumerables y tristes historias. Historias de hambre, de posguerra, de una España gris y adormecida, de cartillas de racionamiento, de una vida llena de carencias.

Anciano-en-pena-(En-el-umbral-de-eternidad)

Anciano en pena. V. Van Gogh

 

Pero cuando la escucho hablar, me doy cuenta de que sus recuerdos la hacen revivir, recordar un tiempo en el que tenía fuerza y juventud para luchar, para afrontar lo que viniera. “¡Ay hijo mío! ¡Si yo tuviera ahora tu edad! ¡Sí, ya se hijo, ya se que hay mucho paro, pero hay que luchar, vosotros, que sois jóvenes, vosotros podéis!”.

Y es que hay una crisis que supera a todas, la madre de todas las crisis: hacerse viejo, perder la energía y la autosuficiencia. Darse cuenta de que ya es casi todo pasado; que mañana es solo un adverbio de tiempo.

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Publicado el 19 diciembre, 2014 en Opinión, Política Social. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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